miércoles, 21 de marzo de 2018
viernes, 19 de mayo de 2017
División azul y Hojas de Servicio
Yo leo los apéndices y cuando leí el libro de la División Azul este año en el Apéndice 4, donde venía la composición del Cuartel General de la División, reparé en un nombre: MANUEL GUTIERREZ MELLADO. Mi desconfianza me hizo ver su biografía en Wikipedia, y con estupor comprobé que no figuraba el dato de haber pertenecido a ese Cuartel General en 1941, recién diplomado en Estado Mayor, luego edité la entrada, aunque tuve que insistir porque alguien la tachó de maliciosa, pero finalmente se quedó puesta, mi adición era esta: "... y se integró ese año en el Cuartel General de la División Azul en Alemania, adscrito a la 3ª sección de Estado Mayor (Operaciones)."
Tenía ganas de comentar con el autor el dato que creo o que lo había pasado por alto o que expresamente no quería airear más para no oscurecer la biografía del afamado militar de la restauración democrática, finalmente después de hojear el otro día en Mallorca el libro sobre la Guerra Civil en Menorca donde el autor al final invita a que le escriban y le comenten o aporten material de interés, me decidí a escribir al autor del libro sobre la DIVISIÓN AZUL.
"Buenos días.. Naturalmente leí su libro con deleite y cuando se lo devolví al amigo que me lo prestó me lo regaló en atención a lo mucho que me había gustado. Aunque ahí no centro la importancia de la obra, sino en lo que creo que me ha hecho descubrir y en consecuencia me ha supuesto de desengaño .
Como militar profesional con 36 años de servicio la lectura de los apéndices buscando nombres conocidos era tarea apetecible, y al instante se repara en el Apéndice 4 en un capitán de artillería, adscrito a la 3ª Sección de Estado Mayor de la División. Las posibilidades de que en 1941 hubiese dos capitanes de artillería recién diplomados en EM que se llamasen Manuel Gutiérrez Mellado creo que no existen, luego estamos hablando del que fue Capitán General y militar más representativo de la restauración democrática.
El dato no baladí para un militar, de haber participado en la IIGM no figuraba en Wikipedia, y no sé si fui imprudente pero con no poca dificultad pude editar la entrada y añadirlo.
La omisión si era consciente ya resulta repulsiva, pero mi sorpresa fue más desagradable cuando consultando la Hoja de Servicios del afamado militar no hay referencia alguna a esa participación.
Se puede entender que un militar profesional participase en aquella División sin perder el destino en su Unidad de origen, pero no que no conste en su Hoja de Servicios. Luego he hojeado los Diarios de Ejercito de 1941 y siguientes y de nuevo hay carencia de entradas relativas a la División Azul, en una época que hasta las licencias matrimoniales salían en D.O. He buscado la ineludible anotación de baja por muerte de algún oficial y me he cansado de buscarla. Solo he encontrado sucintas y vagas autorizaciones de uso de distintivo de guerra de invierno concedida "...por el Reich alemán." pero sin aludir a cuento de qué y en que circunstancias, por ejemplo al Coronel Pimentel se le daba ese distintivo.
La Gaceta de Madrid , (BOE) tampoco arroja mucha luz sobre constitución o composición de la DA. o tal vez ninguna, yo no la he encontrado y las referencias son principalmente sobre mérito para oposiciones de cualquier tipo, o incluso sobre convenio postal con el Reich para el servicio postal a los divisionarios. Del reconocimiento de estar participando en una guerra cabe sí destacar la "LEY DE 12 DE DICIEMBRE DE 1942 por la que se declara de aplicación lo dispuesto en la de 15 de marzo de 1940. con las variaciones que se detallan, al personal del Ejército y Milicias perteneciente a todas las Unidades de la División Española de Voluntarios" , y que se refiere a abonos en campaña por el tiempo que dure la guerra.
Tampoco el mencionado Gutiérrez Mellado debía a la postre sentirse muy orgulloso de jurar lealtad al Reich o a su jefe, pues en una conferencia que en 1989 o 1990 dio a los cadetes de la AGM y hablando de su vida militar no mencionó el dato tan poco desdeñable para un militar de participar en la IIGM.
. Por mi parte no haré más indagaciones al respecto pero desde luego las Hojas de Servicio de los coroneles de los regimientos de la DA darían luz para comprobar si la participación de España en aquello fue vergonzante por mucho "...Rusia es culpable..." y mucho brazo en alto y camisa azul, para luego no documentar en Hojas de Servicio y Diarios oficiales la participación en la guerra.
Atentamente"
Lunes 22 de mayo de 2017.-
A las pocas horas de mi correo, la misma tarde del viernes 19, Moreno Juliá me contesta con un tono de evidente cabreo y a la defensiva :
"Estimado Sr. .......:
"Por mi forma de ser y entender la vida, trabajo de manera rigurosa.
No le niego a Usted que pueda haberme equivocado (y sentiría mucho que así fuese, entre otras, por el perjuicio que le habría causado), pero lo dudo, en tanto que un nombre y dos apellidos no aparecen sin más en documentación de carácter primario. En este sentido -y concluyo-, en mi último trabajo tuve, conjuntamente con el licenciado en Historia que me ayudó, que transcribir 2.199 nombres con sus respectivos apellidos, y siempre -siempre- que había una duda (los originales suelen ser manuscritos y no todo el mundo escribe con caracteres fácilmente inteligibles) pusimos al lado un signo de interrogación. Entiendo que el respeto hacia nuestros semejantes es máxima, y como tal procedo.
Reciba un atento saludo.
Xavier Moreno Juliá"
Yo no tengo más remedio que contestarle que en modo alguno reprocho nada ni advierto error alguno. Con su contestación deduzco que al autor se le pasó el nombre del afamado militar, y que le entraba cierto desasosiego por si se había equivocado, más cuando le comentaba haber añadido yo el dato en la Wikipedia. O bien entendió que yo estaba indignado por haber mancillado la memoria del militar progre con recordatorios fascistones.
"Estimado profesor. Debo haberme expresado mal,en ningún momento he pensado que hubiese en la obra un error,Dios me libre. Lo único que he tenido sea tal vez el atrevimiento de querer compartir con vd. lo referente al afamado General y que descubro gracias al libro , y las omisiones que advierto en los Diarios del Ejercito y por supuesto en la Hoja de servicios de MGM. Le pido pues disculpas por haberme dirigido a vd. Atentamente......."
Felizmente aún no acaba el viernes y Moreno Juliá me deja resarcido de mi mal sabor de haberme dirigido a él:
"
Estimado Sr. ...........:
Resulta curioso y triste a la vez observar cómo la Historia, lo que fue, resulta manipulada por una razón u otra. Lo del General no es más que una entre miles de piezas que no acaban de cuadrar. Punta, de hecho, de iceberg.
Por tanto, no se preocupe Usted. Ha hecho cuanto ha podido por desentrañar el qué y el cómo y, en última instancia, el Tiempo es elemento preciado que debemos gestionar con mesura. Entiendo y comparto, por tanto, que deje de lado sus averiguaciones sobre Gutiérrez Mellado.
Disculpe mi errónea interpretación de su escrito. Llevo una temporada en exceso cargada de trabajo y ello genera sus consecuencias.
Reciba un muy cordial saludo y la manifestación de mi gratitud.
Si en algo puedo servirle, quedo a su disposición.
Atentamente,
Xavier Moreno Juliá"
Pero no sólo yo ha reparado en la inclusión de MGM en la División Azul, en un foro de debate sobre la misma se vierte más que dudas sobre esa inclusión:
http://memoriablau.es/viewtopic.php?f=20&t=339 [esta es una entrada de febrero de 2009]
Lunes 22 de mayo de 2017.-
A las pocas horas de mi correo, la misma tarde del viernes 19, Moreno Juliá me contesta con un tono de evidente cabreo y a la defensiva :
"Estimado Sr. .......:
"Por mi forma de ser y entender la vida, trabajo de manera rigurosa.
No le niego a Usted que pueda haberme equivocado (y sentiría mucho que así fuese, entre otras, por el perjuicio que le habría causado), pero lo dudo, en tanto que un nombre y dos apellidos no aparecen sin más en documentación de carácter primario. En este sentido -y concluyo-, en mi último trabajo tuve, conjuntamente con el licenciado en Historia que me ayudó, que transcribir 2.199 nombres con sus respectivos apellidos, y siempre -siempre- que había una duda (los originales suelen ser manuscritos y no todo el mundo escribe con caracteres fácilmente inteligibles) pusimos al lado un signo de interrogación. Entiendo que el respeto hacia nuestros semejantes es máxima, y como tal procedo.
Reciba un atento saludo.
Xavier Moreno Juliá"
Yo no tengo más remedio que contestarle que en modo alguno reprocho nada ni advierto error alguno. Con su contestación deduzco que al autor se le pasó el nombre del afamado militar, y que le entraba cierto desasosiego por si se había equivocado, más cuando le comentaba haber añadido yo el dato en la Wikipedia. O bien entendió que yo estaba indignado por haber mancillado la memoria del militar progre con recordatorios fascistones.
"Estimado profesor. Debo haberme expresado mal,en ningún momento he pensado que hubiese en la obra un error,Dios me libre. Lo único que he tenido sea tal vez el atrevimiento de querer compartir con vd. lo referente al afamado General y que descubro gracias al libro , y las omisiones que advierto en los Diarios del Ejercito y por supuesto en la Hoja de servicios de MGM. Le pido pues disculpas por haberme dirigido a vd. Atentamente......."
Felizmente aún no acaba el viernes y Moreno Juliá me deja resarcido de mi mal sabor de haberme dirigido a él:
"
Estimado Sr. ...........:
Resulta curioso y triste a la vez observar cómo la Historia, lo que fue, resulta manipulada por una razón u otra. Lo del General no es más que una entre miles de piezas que no acaban de cuadrar. Punta, de hecho, de iceberg.
Por tanto, no se preocupe Usted. Ha hecho cuanto ha podido por desentrañar el qué y el cómo y, en última instancia, el Tiempo es elemento preciado que debemos gestionar con mesura. Entiendo y comparto, por tanto, que deje de lado sus averiguaciones sobre Gutiérrez Mellado.
Disculpe mi errónea interpretación de su escrito. Llevo una temporada en exceso cargada de trabajo y ello genera sus consecuencias.
Reciba un muy cordial saludo y la manifestación de mi gratitud.
Si en algo puedo servirle, quedo a su disposición.
Atentamente,
Xavier Moreno Juliá"
Pero no sólo yo ha reparado en la inclusión de MGM en la División Azul, en un foro de debate sobre la misma se vierte más que dudas sobre esa inclusión:
http://memoriablau.es/viewtopic.php?f=20&t=339 [esta es una entrada de febrero de 2009]
"Repasando el libro de Xavier Moreno Juliá "La División Azul, sangre española en Rusia 1941-1945" observo en la pag. 405 un organigrama de la División (según el autor elaborado a partir de documentación de archivo) en el cual consta, en la 3ª Sección de Estado Mayor, el Capitán de Artillería Manuel Gutiérrez Mellado.
Me pregunto de donde habrá obtenido esta información el Sr. Moreno Juliá.
Según datos que constan en este foro sólo hubo dos divisionarios que alcanzaron el rango de Capitán General: D. Agustín Muñoz Grandes y D. Ángel Salas Larrazábal.
Jamás había oído que Gutiérrez Mellado se hubiese alistado en la Blau y supongo que debe ser un fallo garrafal del Sr. Moreno.
¿alguien sabe algo?
Un saludo. Daniel"
Me pregunto de donde habrá obtenido esta información el Sr. Moreno Juliá.
Según datos que constan en este foro sólo hubo dos divisionarios que alcanzaron el rango de Capitán General: D. Agustín Muñoz Grandes y D. Ángel Salas Larrazábal.
Jamás había oído que Gutiérrez Mellado se hubiese alistado en la Blau y supongo que debe ser un fallo garrafal del Sr. Moreno.
¿alguien sabe algo?
Un saludo. Daniel"
miércoles, 26 de octubre de 2016
martes, 18 de octubre de 2016
me lo dijo Carlos R.., pregón DOMUND
TEXTO DEL PREGÓN DEL DOMUND 2016 PRONUNCIADO POR PILAR RAHOLA EN LA SAGRADA
FAMILIA DE BARCELONA
"Excelentísimo Sr. Arzobispo Juan José Omella,monseñores,autoridades,amigas y amigos:
No puedo empezar este pregón sin compartir los sentimientos que, en este preciso momento, me tienen el corazón en un puño. Estoy en la Sagrada Familia, donde, como decía el poeta Joan Maragall, se fragua un mundo nuevo, el mundo de la paz. Y estoy aquí porque he recibido el inmerecido honor de ser la pregonera de un grandioso acto de amor que, en nombre de Dios, nos permite creer en el ser humano. Si me disculpan la sinceridad, pocas veces me he sentido tan apelada por la responsabilidad y, al mismo tiempo, tan emocionada por la confianza.
No soy creyente, aunque algún buen amigo me dice que soy la no creyente más creyente que conoce. Pero tengo que ser sincera, porque, aunque me conmueve la espiritualidad que percibo en un lugar santo como este y admiro profundamente la elevada trascendencia que late el corazón de los creyentes, Dios me resulta un concepto huidizo y esquivo. Sin embargo, esta dificultad para entender la divinidad no me impide ver a Dios en cada acto solidario, en cada gesto de entrega y estima al prójimo que realizan tantos creyentes, precisamente porque creen. ¡Qué idea luminosa, qué ideal tan elevado sacude la vida de miles de personas que un día deciden salir de su casa, cruzar fronteras y horizontes, y aterrizar en los lugares más abandonados del mundo, en aquellos agujeros negros del planeta que no salen ni en los mapas! ¡Qué revuelta interior tienen que vivir, qué grandeza de alma deben de tener, mujeres y hombres de fe, qué amor a Dios que los lleva a entregar la vida al servicio de la humanidad! No imagino ninguna revolución más pacífica ni ningún hito más grandioso.
Vivimos tiempos convulsos, que nos han dejado dañados en las creencias, huérfanos de ideologías y perdidos en laberintos de dudas y miedos. Somos una humanidad frágil y asustada que camina en la niebla, casi siempre sin brújula. En este momento de desconcierto, amenazados por ideologías totalitarias y afanes desaforados de consumo y por el vaciado de valores, el comportamiento de estos creyentes, que entienden a Dios como una inspiración de amor y de entrega, es un faro de luz, ciertamente, en la tiniebla.
Hablo de ellos, de los misioneros, y esta palabra tan antigua como la propia fe cristiana —no en vano los cristianos empezaron a salir de su tierra, para ir a la tierra de todos, desde los principios de los tiempos—, esta palabra, decía, ha sido ensuciada muchas veces, arrastrada por el fango del desprecio. Es cierto que los misioneros tienen un doble deseo, una doble misión: son portadores de la palabra cristiana y, a la vez, servidores de las necesidades humanas. Es decir, ayudan y evangelizan, y pongo el acento en este último verbo, porque es el que ha sufrido los ataques más furibundos, sobre todo por parte de las ideologías que se sienten incómodas con la solidaridad, cuando se hace en nombre de Cristo. De esta incomodidad atávica, nace el desprecio de muchos.
Es evidente que las críticas históricas a determinadas prácticas en nombre de la evangelización son pertinentes y necesarias. Estoy convencida, leyendo el Nuevo Testamento, de que el mismo Jesús las rechazaría. Pero no estamos en la Edad Media, ni hace siglos, cuando, en nombre del Dios cristiano, se perpetraron acciones poco cristianas. Desgraciadamente, el nombre de todos los dioses se usa en vano para hacer el mal, y este hecho tan humano tiene muy poco que ver con la idea trascendente de la divinidad. Pero, al mismo tiempo, hay que poner en valor la entrega de miles y miles de cristianos que, a lo largo de los siglos, han hecho un trabajo de evangelización, convencidos de que difundir los valores fraternales, la humildad, la entrega, la paz, el diálogo, difundir, pues, los valores del mensaje de Jesús, era bueno para la humanidad. Si es pertinente hacer proselitismo político, cuando quien lo hace cree que defiende una ideología que mejorará el mundo, ¿por qué no ha de ser pertinente llevar la palabra de un Dios luminoso y bondadoso, que también aspira a mejorar el mundo? ¿Por qué, me pregunto —y es una pregunta retórica—, hacer propaganda ideológica es correcto, y evangelizar no lo es? Es decir, ¿por qué ir a ayudar al prójimo es correcto cuando se hace en nombre de un ideal terrenal, y no lo es cuando se hace en nombre de un ideal espiritual? Y me permito la osadía de responder: porque los que lo rechazan lo hacen también por motivos ideológicos y no por posiciones éticas.
Quiero decir, pues, desde mi condición de no creyente: la misión de evangelizar es, también, una misión de servicio al ser humano, sea cual sea su condición, identidad, cultura, idioma..., porque los valores cristianos son valores universales que entroncan directamente con los derechos humanos. Por supuesto, me refiero a la palabra de Dios como fuente de bondad y de paz, y no al uso de Dios como idea de poder y de imposición. Pero, con esta salvedad pertinente, el mensaje cristiano, especialmente en un tiempo de falta de valores sólidos y trascendentes, es una poderosa herramienta, transgresora y revolucionaria; la revolución del que no quiere matar a nadie, sino salvar a todos.
Permítanme que lo explicite una manera gráfica: si la humanidad se redujera a una isla con un centenar de personas, sin ningún libro, ni ninguna escuela, ni ningún conocimiento, pero se hubiera salvado el texto de los Diez Mandamientos, podríamos volver a levantar la civilización moderna. Todo está allí: amarás al prójimo como a ti mismo, no robarás, no matarás, no hablarás en falso...; ¡la salida de la jungla, el ideal de la convivencia! De hecho, si me disculpan la broma, solo sería necesario que los políticos aplicaran las leyes del catecismo para que no hubiera corrupción ni falsedad ni falta de escrúpulos. El catecismo, sin duda, es el programa político más sólido y fiable que podamos imaginar.
Y de la idea menospreciada, criticada y tan a menudo rechazada de la evangelización, a otro concepto igualmente demonizado: el concepto de la caridad. ¿Cuántas personas de bien que se sienten implicadas en la idea progresista de la solidaridad, y alaban las bondades indiscutibles que la motivan, no soportan, en cambio, el concepto de la caridad cristiana? Y uso el término con todas sus letras: caridad cristiana, consciente de cómo molesta esa motivación en determinados ambientes ideológicos. Sin embargo, esta idea, que personalmente encuentro luminosa, pero que otros consideran paternalista e incluso prepotente, ha sido el sentimiento que ha motivado a millones de cristianos, a lo largo de los siglos, a servir a los demás. Y cuando hablamos de los demás, hablamos de servir a los desarraigados, a los olvidados, a los perdidos, a los marginados, a los enfermos, a los invisibles. ¡Quiénes somos nosotros, gente acomodada en nuestra feliz ética laica, para poner en cuestión la moral religiosa, que tanto bien ha hecho a la humanidad! La caridad cristiana ha sido el sentimiento pionero que ha sacudido la conciencia de muchos creyentes, decididos a entregar la vida propia para mejorar la vida de todos.
Y no me refiero solo a los misioneros actuales, a los más de quinientos catalanes, o a los casi trece mil de todo el Estado, repartidos por todo el mundo, allí donde hay necesidad más extrema, sino también a aquellos lejanos cristianos que, por amor a su fe, protagonizaron gestas heroicas. ¿Qué podemos decir, por ejemplo, de los mercedarios que se intercambiaban por personas que estaban presas en tierras musulmanas, como acto sublime de sacrificio propio, en favor de los demás? El mismo ideal espiritual que motivaba a san Serapión a ir hasta el Magreb, entrar en la prisión de un sultán y liberar a un desconocido, convencido de que aquel acto de amor era un tributo a Dios, es el que motivó a Isabel Solà Matas, una joven enfermera catalana, perteneciente a la Congregación de Jesús-María, a estar dieciocho años en Guinea y ocho en Haití, hasta que fue asesinada. Durante todos estos años de entrega, dejó su estela de bondad y servicio, y, gracias a ella, por ejemplo, existe ahora el Proyecto Haití, un centro de atención y rehabilitación de mutilados que fabrica prótesis para los haitianos que no tienen recursos. La conocían como «la monja de los pies», porque, gracias a ella, muchos haitianos pobres habían tenido una segunda oportunidad. Casi ochocientos años separaban a san Serapión de Isabel Solà, y, en ocho siglos, el mismo alto ideal de servicio y entrega los motivaba, empujados por la creencia en un Dios de amor.
Y como Isabel, tantos otros misioneros, monjas, curas y seglares, muertos en cualquier rincón del mundo, asesinados, abatidos por virus terribles, caídos en las guerras de la oscuridad. Cómo no recordar al hermano Manuel García Viejo, miembro de la Orden de San Juan de Dios, que, después de 52 años dedicados a la medicina en África, se infectó del ébola en Sierra Leona y murió. O a su compañero de Orden Miguel Pajares, que desde los doce años dedicaba su vida a los más pobres y que regentaba un hospital en una de las zonas de Liberia más castigadas por el virus. Todos ellos, caídos en el servicio a la humanidad, motivados por su fe religiosa y por la bondad de su alma. Isabel, Manuel, Miguel son la metáfora de lo que significa el ideal del misionero: el de amar sin condiciones, ni concesiones. Si Dios es el responsable de tal entrega completa, de tal sentimiento poderoso que atraviesa montañas, identidades, idiomas, culturas, religiones y fronteras, para aterrizar en el corazón mismo del ser humano, si Dios motiva tal viaje extraordinario, cómo no querer que esté cerca de nosotros, incluso cerca de aquellos que no conocemos el idioma para hablarle.
Decía Isabel Solà en 2011, en un vídeo-blog para pedir ayuda para su centro de prótesis: «Os preguntaréis cómo puedo seguir viviendo en Haití, entre tanta pobreza y miseria, entre terremotos, huracanes, inundaciones y cólera. Lo único que podría decir es que Haití es ahora el único lugar donde puedo estar y curar mi corazón. Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento y mi alegría, y mi lugar de encuentro con Dios».
No encuentro palabras más intensas para describir la fuerza grandiosa del amor. He dicho al inicio de este pregón que no soy creyente en Dios, y esta afirmación es tan sincera como, seguramente, triste. ¡Estamos tan solos ante la muerte los que no tenemos a Dios por compañía! Pero soy una creyente ferviente de todos estos hombres y mujeres que, gracias a Dios, nos dan intensas lecciones de vida, apóstoles infatigables de la creencia en la humanidad. El papa Francisco ha pedido, en su Mensaje para este DOMUND, que los cristianos «salgan» de su tierra y lleven su mensaje de entrega, pero no porque los obliga una guerra o el hambre o la pobreza o la desdicha, como tantas víctimas hay en el mundo, sino porque los motiva el sentido de servicio y la fe trascendente. Es un viaje hacia el centro de la humanidad. Esta llamada nos interpela a todos: a los creyentes, a los agnósticos, a los ateos, a los que sienten y a los que dudan, a los que creen y a los que niegan, o no saben, o querrían y no pueden. Las misiones católicas son una ingente fuerza de vida, un inmenso ejército de soldados de la paz, que nos dan esperanza a la humanidad, cada vez que parece perdida.
Solo puedo decir: gracias por la entrega, gracias por la ayuda, gracias por el servicio; gracias, mil gracias, por creer en un Dios de luz, que nos ilumina a todos.
Pilar Rahola"
"Excelentísimo Sr. Arzobispo Juan José Omella,monseñores,autoridades,amigas y amigos:
No puedo empezar este pregón sin compartir los sentimientos que, en este preciso momento, me tienen el corazón en un puño. Estoy en la Sagrada Familia, donde, como decía el poeta Joan Maragall, se fragua un mundo nuevo, el mundo de la paz. Y estoy aquí porque he recibido el inmerecido honor de ser la pregonera de un grandioso acto de amor que, en nombre de Dios, nos permite creer en el ser humano. Si me disculpan la sinceridad, pocas veces me he sentido tan apelada por la responsabilidad y, al mismo tiempo, tan emocionada por la confianza.
No soy creyente, aunque algún buen amigo me dice que soy la no creyente más creyente que conoce. Pero tengo que ser sincera, porque, aunque me conmueve la espiritualidad que percibo en un lugar santo como este y admiro profundamente la elevada trascendencia que late el corazón de los creyentes, Dios me resulta un concepto huidizo y esquivo. Sin embargo, esta dificultad para entender la divinidad no me impide ver a Dios en cada acto solidario, en cada gesto de entrega y estima al prójimo que realizan tantos creyentes, precisamente porque creen. ¡Qué idea luminosa, qué ideal tan elevado sacude la vida de miles de personas que un día deciden salir de su casa, cruzar fronteras y horizontes, y aterrizar en los lugares más abandonados del mundo, en aquellos agujeros negros del planeta que no salen ni en los mapas! ¡Qué revuelta interior tienen que vivir, qué grandeza de alma deben de tener, mujeres y hombres de fe, qué amor a Dios que los lleva a entregar la vida al servicio de la humanidad! No imagino ninguna revolución más pacífica ni ningún hito más grandioso.
Vivimos tiempos convulsos, que nos han dejado dañados en las creencias, huérfanos de ideologías y perdidos en laberintos de dudas y miedos. Somos una humanidad frágil y asustada que camina en la niebla, casi siempre sin brújula. En este momento de desconcierto, amenazados por ideologías totalitarias y afanes desaforados de consumo y por el vaciado de valores, el comportamiento de estos creyentes, que entienden a Dios como una inspiración de amor y de entrega, es un faro de luz, ciertamente, en la tiniebla.
Hablo de ellos, de los misioneros, y esta palabra tan antigua como la propia fe cristiana —no en vano los cristianos empezaron a salir de su tierra, para ir a la tierra de todos, desde los principios de los tiempos—, esta palabra, decía, ha sido ensuciada muchas veces, arrastrada por el fango del desprecio. Es cierto que los misioneros tienen un doble deseo, una doble misión: son portadores de la palabra cristiana y, a la vez, servidores de las necesidades humanas. Es decir, ayudan y evangelizan, y pongo el acento en este último verbo, porque es el que ha sufrido los ataques más furibundos, sobre todo por parte de las ideologías que se sienten incómodas con la solidaridad, cuando se hace en nombre de Cristo. De esta incomodidad atávica, nace el desprecio de muchos.
Es evidente que las críticas históricas a determinadas prácticas en nombre de la evangelización son pertinentes y necesarias. Estoy convencida, leyendo el Nuevo Testamento, de que el mismo Jesús las rechazaría. Pero no estamos en la Edad Media, ni hace siglos, cuando, en nombre del Dios cristiano, se perpetraron acciones poco cristianas. Desgraciadamente, el nombre de todos los dioses se usa en vano para hacer el mal, y este hecho tan humano tiene muy poco que ver con la idea trascendente de la divinidad. Pero, al mismo tiempo, hay que poner en valor la entrega de miles y miles de cristianos que, a lo largo de los siglos, han hecho un trabajo de evangelización, convencidos de que difundir los valores fraternales, la humildad, la entrega, la paz, el diálogo, difundir, pues, los valores del mensaje de Jesús, era bueno para la humanidad. Si es pertinente hacer proselitismo político, cuando quien lo hace cree que defiende una ideología que mejorará el mundo, ¿por qué no ha de ser pertinente llevar la palabra de un Dios luminoso y bondadoso, que también aspira a mejorar el mundo? ¿Por qué, me pregunto —y es una pregunta retórica—, hacer propaganda ideológica es correcto, y evangelizar no lo es? Es decir, ¿por qué ir a ayudar al prójimo es correcto cuando se hace en nombre de un ideal terrenal, y no lo es cuando se hace en nombre de un ideal espiritual? Y me permito la osadía de responder: porque los que lo rechazan lo hacen también por motivos ideológicos y no por posiciones éticas.
Quiero decir, pues, desde mi condición de no creyente: la misión de evangelizar es, también, una misión de servicio al ser humano, sea cual sea su condición, identidad, cultura, idioma..., porque los valores cristianos son valores universales que entroncan directamente con los derechos humanos. Por supuesto, me refiero a la palabra de Dios como fuente de bondad y de paz, y no al uso de Dios como idea de poder y de imposición. Pero, con esta salvedad pertinente, el mensaje cristiano, especialmente en un tiempo de falta de valores sólidos y trascendentes, es una poderosa herramienta, transgresora y revolucionaria; la revolución del que no quiere matar a nadie, sino salvar a todos.
Permítanme que lo explicite una manera gráfica: si la humanidad se redujera a una isla con un centenar de personas, sin ningún libro, ni ninguna escuela, ni ningún conocimiento, pero se hubiera salvado el texto de los Diez Mandamientos, podríamos volver a levantar la civilización moderna. Todo está allí: amarás al prójimo como a ti mismo, no robarás, no matarás, no hablarás en falso...; ¡la salida de la jungla, el ideal de la convivencia! De hecho, si me disculpan la broma, solo sería necesario que los políticos aplicaran las leyes del catecismo para que no hubiera corrupción ni falsedad ni falta de escrúpulos. El catecismo, sin duda, es el programa político más sólido y fiable que podamos imaginar.
Y de la idea menospreciada, criticada y tan a menudo rechazada de la evangelización, a otro concepto igualmente demonizado: el concepto de la caridad. ¿Cuántas personas de bien que se sienten implicadas en la idea progresista de la solidaridad, y alaban las bondades indiscutibles que la motivan, no soportan, en cambio, el concepto de la caridad cristiana? Y uso el término con todas sus letras: caridad cristiana, consciente de cómo molesta esa motivación en determinados ambientes ideológicos. Sin embargo, esta idea, que personalmente encuentro luminosa, pero que otros consideran paternalista e incluso prepotente, ha sido el sentimiento que ha motivado a millones de cristianos, a lo largo de los siglos, a servir a los demás. Y cuando hablamos de los demás, hablamos de servir a los desarraigados, a los olvidados, a los perdidos, a los marginados, a los enfermos, a los invisibles. ¡Quiénes somos nosotros, gente acomodada en nuestra feliz ética laica, para poner en cuestión la moral religiosa, que tanto bien ha hecho a la humanidad! La caridad cristiana ha sido el sentimiento pionero que ha sacudido la conciencia de muchos creyentes, decididos a entregar la vida propia para mejorar la vida de todos.
Y no me refiero solo a los misioneros actuales, a los más de quinientos catalanes, o a los casi trece mil de todo el Estado, repartidos por todo el mundo, allí donde hay necesidad más extrema, sino también a aquellos lejanos cristianos que, por amor a su fe, protagonizaron gestas heroicas. ¿Qué podemos decir, por ejemplo, de los mercedarios que se intercambiaban por personas que estaban presas en tierras musulmanas, como acto sublime de sacrificio propio, en favor de los demás? El mismo ideal espiritual que motivaba a san Serapión a ir hasta el Magreb, entrar en la prisión de un sultán y liberar a un desconocido, convencido de que aquel acto de amor era un tributo a Dios, es el que motivó a Isabel Solà Matas, una joven enfermera catalana, perteneciente a la Congregación de Jesús-María, a estar dieciocho años en Guinea y ocho en Haití, hasta que fue asesinada. Durante todos estos años de entrega, dejó su estela de bondad y servicio, y, gracias a ella, por ejemplo, existe ahora el Proyecto Haití, un centro de atención y rehabilitación de mutilados que fabrica prótesis para los haitianos que no tienen recursos. La conocían como «la monja de los pies», porque, gracias a ella, muchos haitianos pobres habían tenido una segunda oportunidad. Casi ochocientos años separaban a san Serapión de Isabel Solà, y, en ocho siglos, el mismo alto ideal de servicio y entrega los motivaba, empujados por la creencia en un Dios de amor.
Y como Isabel, tantos otros misioneros, monjas, curas y seglares, muertos en cualquier rincón del mundo, asesinados, abatidos por virus terribles, caídos en las guerras de la oscuridad. Cómo no recordar al hermano Manuel García Viejo, miembro de la Orden de San Juan de Dios, que, después de 52 años dedicados a la medicina en África, se infectó del ébola en Sierra Leona y murió. O a su compañero de Orden Miguel Pajares, que desde los doce años dedicaba su vida a los más pobres y que regentaba un hospital en una de las zonas de Liberia más castigadas por el virus. Todos ellos, caídos en el servicio a la humanidad, motivados por su fe religiosa y por la bondad de su alma. Isabel, Manuel, Miguel son la metáfora de lo que significa el ideal del misionero: el de amar sin condiciones, ni concesiones. Si Dios es el responsable de tal entrega completa, de tal sentimiento poderoso que atraviesa montañas, identidades, idiomas, culturas, religiones y fronteras, para aterrizar en el corazón mismo del ser humano, si Dios motiva tal viaje extraordinario, cómo no querer que esté cerca de nosotros, incluso cerca de aquellos que no conocemos el idioma para hablarle.
Decía Isabel Solà en 2011, en un vídeo-blog para pedir ayuda para su centro de prótesis: «Os preguntaréis cómo puedo seguir viviendo en Haití, entre tanta pobreza y miseria, entre terremotos, huracanes, inundaciones y cólera. Lo único que podría decir es que Haití es ahora el único lugar donde puedo estar y curar mi corazón. Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento y mi alegría, y mi lugar de encuentro con Dios».
No encuentro palabras más intensas para describir la fuerza grandiosa del amor. He dicho al inicio de este pregón que no soy creyente en Dios, y esta afirmación es tan sincera como, seguramente, triste. ¡Estamos tan solos ante la muerte los que no tenemos a Dios por compañía! Pero soy una creyente ferviente de todos estos hombres y mujeres que, gracias a Dios, nos dan intensas lecciones de vida, apóstoles infatigables de la creencia en la humanidad. El papa Francisco ha pedido, en su Mensaje para este DOMUND, que los cristianos «salgan» de su tierra y lleven su mensaje de entrega, pero no porque los obliga una guerra o el hambre o la pobreza o la desdicha, como tantas víctimas hay en el mundo, sino porque los motiva el sentido de servicio y la fe trascendente. Es un viaje hacia el centro de la humanidad. Esta llamada nos interpela a todos: a los creyentes, a los agnósticos, a los ateos, a los que sienten y a los que dudan, a los que creen y a los que niegan, o no saben, o querrían y no pueden. Las misiones católicas son una ingente fuerza de vida, un inmenso ejército de soldados de la paz, que nos dan esperanza a la humanidad, cada vez que parece perdida.
Solo puedo decir: gracias por la entrega, gracias por la ayuda, gracias por el servicio; gracias, mil gracias, por creer en un Dios de luz, que nos ilumina a todos.
Pilar Rahola"
miércoles, 9 de marzo de 2016
Me lo dijo Juan L-C Soneto a los Caídos
(verdadero título:
"Mártires de la Tradición", 1943)
Modificaciones
Desde su publicación en 1943, ha tenido varias, desde el momento en que el Ejército lo adoptó como oración, y siempre sirviendo a las conveniencias políticas de cada momento. La trayectoria de modificaciones que ha sufrido el soneto original podría ampliarse, pero, de momento, estas son las dos últimas. |
Al ver el texto de este soneto, he
querido completar la información de este bellísimo soneto, que no es de autor
desconocido, como algunos pretenden.
Este
soneto, que se ha convertido en la oración a los caídos en nuestros ejércitos,
que precede al canto de "La muerte no es el final", tiene su
historia, triste en su última etapa.
Surgió
tras la Cruzada de Liberación de 1936-39. Su autor, Martín Garrido Hernando,
un olvidado poeta burgalés, tradicionalista y combatiente del requeté en
la Cruzada.
Se
hizo público el 10 de Marzo de 1943, día de los Mártires de la Tradición,
celebración de la Comunidad tradicionalista en que se recuerda la muerte del
primer rey carlista, don Carlos V.
Martín
Garrido se alistó voluntario en el Tercio «Burgos-Sangüesa», con 40 años de
edad, estaba casado desde hacía tiempo.
Su texto
original era el siguiente:
Lo
demandó el Honor y obedecieron;
lo
requirió el Deber y lo acataron;
con
su sangre la empresa rubricaron;
con
su esfuerzo, la Patria redimieron.
Fueron
grandes y fuertes, porque fueron
fieles
al juramento que empeñaron.
Por
eso, como púgiles lucharon,
por
eso como mártires murieron.
Inmolarse por Dios fue su destino;
salvar a España, su pasión entera;
servir
al Rey, su vocación y sino.
¡No supieron
querer otra Bandera!,
¡no supieron
andar otro camino!;
¡no
supieron morir de otra manera!
Fuente:
"Lo demandó el honor y obedecieron", en ABC, 29 de marzo de 2006.
Autor: Antonio Burgos.
Versión vigente hasta 12-10-2004
En
2003, y hasta su última modificación, la versión vigente decía:
Lo
demandó el Honor y obedecieron.
Lo
requirió el Deber y lo acataron.
Con
su sangre la empresa rubricaron.
con
su esfuerzo la Patria engrandecieron.
Fueron
grandes y fuertes, porque fueron
fieles
al Juramento que empeñaron.
Por
eso como valientes lucharon
y
como Héroes murieron.
Por
la Patria morir fue su
destino;
querer a España, su pasión eterna;
servir
en los Ejércitos, su vocación y sino.
No
quisieron servir a otra Bandera.
No
quisieron andar otro camino.
No
supieron morir de otra manera.
Como
puede verse, ya habían dado unos cuantos golpes bajos a la rima, de forma que
había versos que no daban las once sílabas (los sonetos son ENDECASÍLABOS, por
definición).
Versión
vigente desde 12-10-2004
El
crimen final que se ha perpetrado contra este "sufrido" soneto es el
ya citado del gobierno socialista. Se produjo a iniciativa de Bono, en su paso
por el Ministerio de Defensa, en un claro desprecio a su autor (luego dicen que
defienden los derechos de los autores). Él, personalmente, se metió a poeta (y
es que su afán totalitario les lleva a meter las narices en todo).
Los
cambios fueron:
- Suprimir la alusión a la bandera, para que (según las propias palabras de Bono)
"no haya guerras de banderas, ni la constitucional, ni la modificada ni
las de otras épocas".
- Sustituir
el verso "no supieron morir de
otra manera" ya que, según Bono,
"alguien podía incomodarse" (en alusión al siniestro del Yak 42, en
el que murieron varias decenas de militares españoles que regresaban de la
guerra de Afganistán).
- Cambiar la mención al juramento. Así, según Bono, se hace mención a
"todos los que sirvieron a sus ideales con honor", fueran los que
fueran (no sé si se refiere a los ideales, o a los que los sirvieron), y tanto
si juraron, como si prometieron, como si no hicieron ni lo uno ni lo otro.
Por
último, remató su argumentación saliendo al paso de aquellos que "puedan encontrar
en las modificaciones intenciones distintas" (en labios de un político,
prueba evidente de que las había).
Después de estos trasquilones, el soneto quedó, a partir de 2004, de la siguiente guisa:
Lo
demandó el honor y obedecieron,
lo
requirió el deber y lo acataron.
Con
su sangre la empresa rubricaron,
con
su esfuerzo la Patria engrandecieron.
Fueron
grandes y fuertes porque fueron
fieles
a los ideales que abrazaron.
Por
eso, como valientes lucharon
y
como héroes murieron.
Por
la patria, morir fue su destino;
querer
a España su pasión eterna.
Servir
en los Ejércitos, su vocación y sino.
No
pudieron servir con más grandeza.
No
quisieron andar otro camino.
No
supieron vivir de otra manera.
(Nótese
que en el primer verso del segundo terceto se cambia la terminación inicial
consonante, por una nueva terminación asonante. Lo que indica la pobrísima
sensibilidad intelectual, y la nula capacidad como poeta, del autor de este
desaguisado).
Muchas frases, poesías, hechos etc., fueron apropiadas indebidamente, ocultando su procedencia, es obligado sacarlas a la luz pública y darlas a conocer. En el franquismo quitaron lo relativo al Rey y continuo con la monarquía cuando podían haber recuperado la original. Lo que también está claro que cuando la creo Martin Garrido Hernando, el Rey y Monarquía a que se refería no era ni esta monarquía ni la dinastía del actual rey.
Lo que está claro es que cada vez que se recita la original o la plagiada modificada al mejor estilo Larry, pone los pelos de punta a quien la escucha. Al final es una oración a los Caídos aunque fueran carlistas y me parece muy bien que sea extensiva a todos, pero a cada uno lo suyo.
viernes, 16 de octubre de 2015
Me lo dijo Juan L-C
"Por parte de ERC acompañados , como no, por sus afines se
solicita que las FAS rindan un homenaje de desagravio a Companys . Para mejor
calibrar el perfil de este pájaro de cuenta, presunto pájaro de cuenta ,no sea
que se me acuse de prejuicio remito este resumen:
Una semana antes de aquel 18 de julio de 1936 que habría de marcar
para siempre la Historia del siglo XX español, la prensa de Barcelona recogía
en sus páginas de sucesos las crónicas de un extraño crimen. En la puerta de La
Criolla, famoso local de travestis del barrio chino de la Ciudad Condal, un
habitual del establecimiento –al punto de ser conocido por el alias Pep
de La Criolla– había sido asesinado por un grupo de individuos, al
parecer mossos d’esquadra de paisano.
El del tal Pep, un personaje del lumpen barcelonés vinculado a los
servicios de espionaje de la Generalitat, no sería ni el primer ni
el último cadáver en una de las tramas más sórdidas y menos conocidas de la
Cataluña de la República y la Guerra Civil. Se trata de ésa que alimentaría una
catarata de odios fratricidas, traiciones, muertes violentas y conspiraciones
políticas sobre la que todavía hoy pesa un pacto de silencio sepulcral entre
los testigos que aún permanecen vivos, además de un compromiso tácito de
discreción por parte de los historiadores oficiosos del mundo catalanista.
Silencio que acaba de romper un prestigioso catedrático de Historia de la
Universidad Autónoma de Barcelona, Enric Ucelay da Cal. Así, el grueso de los
datos recogidos en este artículo procede de un trabajo de investigación
historiográfica que ese estudioso acaba de publicar bajo el título El
“complot nacionalista” contra Companys, ensayo que, a su vez, ocupa un
capítulo del tercer volumen de La Guerra Civil a Catalunya, obra
colectiva promovida por Edicions 62.
Según compendia Ucelay en ese escrito, todo comenzó tres años
antes de que sonara aquella ráfaga de disparos secos en la puerta de La
Criolla. Fue en el transcurso de 1933, cuando un simple accidente de coche sin
consecuencias graves devendría en el catalizador del oscuro drama. Quienes
viajaban en aquel automóvil siniestrado camino de Manresa eran dos dirigentes
de las JERC (Juventudes de Esquerra Republicana de Cataluña): Miquel Badía, más
conocido entre sus seguidores como Capità Collons (Capitán
Cojones), y Carles Duran. Este último, un protagonista secundario, únicamente
significado por ser el marido de una joven y bella rubia, también
militante del partido, Carme Ballester i Llasart.
La rotura de un neumático en la carretera que une Barcelona con
Manresa abrirá, pues, la primera escena de una obra que habrá de concluir con
la muerte a tiros del Capità Collons a manos de un pistolero a
sueldo y una conjura posterior de sus seguidores para asesinar al mismísimo
presidente de la Generalitat, Lluís Companys.
De los testimonios que ha reunido el historiador se extrae que,
tras aquel accidente, Badía fue trasladado al hospital de Manresa. Allí se
encontraría con Carme Ballester, que, alarmada, habría acudido al centro en
busca de su marido. Sin embargo, Carme no coincidiría con su esposo, ya que
éste no habría considerado necesario recibir asistencia médica y optaría por
retornar de inmediato a Barcelona.
Inesperadamente solos en la habitación hospitalaria, por lo visto,
en determinado momento el encuentro casual entre Badía y la hermosa Carme “se
calentó”, al tenor literal de lo recogido en la narración histórica. Fruto de
aquellos instantes de ardor, al parecer, Badía se consideró depositario en lo
sucesivo de ciertos derechos sobre la joven, y legitimado para ejercerlos
cuando lo considerase oportuno. Hasta ahí, la peripecia parecía llamada a
terminar en anécdota privada. Y así hubiese sido de no irrumpir en el argumento
principal un tercero, el recién nombrado presidente de la Generalitat,
Lluís Companys.
Y es que poco después de aquello Companys, ya cincuentón y
separado de Mercè Picó, su mujer en el momento de acceder al cargo, se
sentiría fuertemente atraído por esa misma compañera de partido que Badía creía
suya. Una querencia que resultaría correspondida de inmediato por Carme y que,
por razón de su intensidad, daría lugar a más de una situación embarazosa. Por
ejemplo, ésta ambientada en la Gran Vía barcelonesa que recoge el estudio de
Ucelay: “En cierta ocasión, Companys se dejó caer por el centro de la JERC en
la Gran Vía de las Cortes Catalanas. Alguien abrió la puerta de un despacho y
lo descubrió en plena acción; la historia, no hace falta decirlo, corrió por
toda Barcelona”.
Así las cosas, el choque entre los dos hombres sólo podía ser una
cuestión de tiempo. De un tiempo que el azar quiso que coincidiera con el golpe
contra la República de octubre del 34. Una asonada en la que Companys asumiría
el protagonismo desde las instituciones y el otro, Badía, el liderazgo en la
calle como jefe de las milicias subversivas. Ése sería el reparto de papeles, a
pesar de que un mes antes de revolverse contra la legalidad democrática
española, en septiembre del 34, Companys había decidido cesar a su competidor,
hasta ese momento comisario general de Orden Público de la consejería de
Gobernación.
Fue ésa una maniobra en la que el president no
ponderó suficientemente la fuerza real de su enemigo personal y político dentro
de ERC. En efecto, la presión de los partidarios de aquél forzaría a Companys a
anunciar públicamente que su decisión había sido un error, y la disposición
presidencial a reponerlo en su puesto al mando de las fuerzas de seguridad de
la Generalitat. Compromiso que el otro se apresuro a exigirle que
cumpliera en una acalorada entrevista personal.
En ese encuentro era inevitable que surgiera lo que ninguno de los
dos podía tolerar del otro. Y surgió. “Ese cargo no es para un hombre como tú”,
grita Companys. “¿Qué quieres decir con eso?”, replica enfurecido Badía. “¡Ella
es una santa!”, clama fuera de sí Companys. Y ahí, en el clímax del
enfrentamiento, es cuando Badía no resiste contenerse por más tiempo y procede
a relatar alpresident la confraternización manresana con todo lujo
de detalles. En ese instante de la discusión, según pregonarían luego los
seguidores de Badía, éste pudo haber firmado su propia sentencia de muerte.
Tras los gritos y el portazo final, Companys, consternado por lo
que acaba de oír, convocará a algunos presentes en la jornada de Manresa para
intentar que le confirmen los hirientes hechos de los que acaba de alardear su
rival. Terminará este segundo acto de la tragedia con lo que, asegura el
catedrático, el “todo Barcelona” conoció como “la misa negra en la cama de
Macià”. En el dormitorio de la Casa dels Canonges, residencia
oficial de los presidentes de la Generalitat, y sobre el lecho que
perteneciera a su antecesor, Francesc Macià, Companys obligará a Carme a
ofrecerle un juramento formal de fidelidad.
Ya con esa situación de odio personal en el punto álgido, se
entiende que la coordinación entre los dos líderes de la Esquerra durante las
jornadas de Octubre fuera pésima. Y que, tras una breve lucha y la rendición de
los separatistas ante la pequeña guarnición que mandaba el general Batet,
aquella astracanada concluyese como lo hizo: con Companys detenido y depuesto y
con su compañero y rival huyendo por una salida secreta de la consejería de
Gobernación que daba acceso a las cloacas de Las Ramblas. Ya a salvo, este
último emprendería camino hacia un corto exilio parisino. A partir de ese
momento, el entorno de Companys, coordinado por Jaume Miravitlles, pondría en
marcha una intensa campaña para desviar toda la responsabilidad de la intentona
y de su fracaso exclusivamente hacia la persona de Miquel Badía. Corría el
invierno de 1934, y los días del Capità Collons estaban
contados.
Companys, hasta entonces preso en Cádiz, retornará a Barcelona en
loor de multitud tras la victoria de las izquierdas en las elecciones de
febrero de 1936. Justo dos meses después, Badía partirá hacia el otro mundo. En
efecto, sesenta días más tarde, el 28 de abril, aparecerá su cadáver (y el de
su hermano) en un portal de la calle Muntaner del Ensanche barcelonés. Un tal
Justo Bueno, sindicalista de la CNT y pistolero a sueldo de la FAI que no
conocía de nada a sus víctimas, había vaciado el cargador de una browning sobre
el líder de la Juventud de la Esquerra y su acompañante. Necesariamente,
alguien hubo de señalar el objetivo a Bueno.
Llegado a ese punto crítico de la investigación, Ucelay escribe:
“Todos los nacionalistas de convicción que simpatizaban con Badía sabían que
la información había salido de Companys”. Por su parte, la Policía, en ese
momento ya bajo el control directo de un hombre del círculo íntimo del president,
Frederic Escofet, atribuirá de forma vaga el rol de instigadores del crimen a
“los falangistas”.
Nadie entre los independentistas radicales de las JERC creerá la
versión policial. A resultas de ello, el primer llamado a pagar el airado
escepticismo de los seguidores de Badía será Pep el de La Criolla,
que lo hará con su vida. El segundo convocado a rendir cuentas de lo acontecido
resultará el propio partido del president, ERC. Así, inmediatamente,
la mayoría de los militantes y cuadros de las Juventudes de Esquerra
Republicana decide escindirse y fundar otro partido, recuperando las siglas del
viejo Estat Català que fundara Francesc Macià. El tercer chivo expiatorio
podría haber sido el propio Lluis Companys, si la conjura que poco después
urdieron los disidentes para matarlo se hubiera llegado a
materializar.
Ahora, cuando se acerca el desenlace final de la obra, es el
momento de que irrumpa en escena un turbio personaje, Andreu Reverter i
Llopart, cuyo papel resultará decisivo en lo que aún ha de acontecer. Porque,
iniciada ya la guerra, el president adopta la decisión
sorprendente de nombrar a ese perfecto desconocido para ocupar el cargo más
importante de la Generalitat en aquellas circunstancias, el
Comisariado General de Orden Público.
La información obtenida por Ucelay entre sus fuentes lo lleva a
retratar de la siguiente guisa al nuevo hombre de confianza de Companys:
“Originario de Cornellà de Llobregat, hijo atolondrado de un fabricante, con
fama de payboy, tenía renombre –merecido o no– como procurador de
jovencitas. Se decía que su mujer era muy amiga de Carme Ballester y se
rumoreaba que se había incorporado a los juegos íntimos del president algunas
veces, sin protesta del marido”.
Al tiempo, en el otro juego, el político, el president se
decantaba por una alianza estratégica con la CNT-FAI, organización en la que
guardaba numerosas amistades tras haberles prestado durante años sus servicios
como abogado laboralista. Ese posicionamiento sería la causa de la caída en
desgracia de su segundo en el govern, Joan Casanovas, un
independentista en la línea de Badía.
Casanovas, que además presidía el Parlament de
Cataluña, decidirá entonces acercarse a los escindidos que acababan de crear
Estat Català. La nueva hostilidad abierta entre dirigentes ERC saldrá a la luz
pública cuando, aprovechando un viaje del otro a Francia, Companys lo desposea
de su residencia oficial, cediendo las instalaciones a Manuel Azaña, que
buscaba alojamiento en Barcelona tras huir de Madrid.
Que la segunda autoridad formal de Cataluña flirteara con un grupo
que nunca había disimulado su simpatía por los nazis echaba más leña al fuego
en una hoguera que no dejaba de crecer. Sobre todo, teniendo en cuenta que en
ese momento ya había trascendido el viaje a Alemania de uno de los dirigentes
escindidos, Manuel Blasi, y sus contactos con la red de Alfred Rosemberg; así
como otro encuentro programado en Bruselas entre una delegación de Estat Català
y representantes del Partido Nacional Socialista de Hitler.
Una muestra del peligro que encerraba el giro de Casanovas la
constituye la fuga de Josep Dencàs, el jefe de Estat Català. Porque al
difundirse esos movimientos sospechosos de los independentistas más radicales
Dencàs no tendrá más remedio que huir a toda prisa de la España republicana en
un vapor italiano, tras rescatar a su esposa e hijos de un secuestro por parte
de los cenetistas. Era evidente, pues, que se estaba llegando al límite de una
tensión insostenible entre las dos facciones del nacionalismo, la oficial de Companys
y la de los disidentes. Cualquier chispa podría provocar entonces el estallido
del polvorín catalanista. Y justo en ese instante crítico Reverter, el playboy de
Cornellà, sintiéndose acorralado por lo que se explicará a continuación,
decidirá amenazar a Companys con ser él quien encienda la mecha.
Esto último, la deslealtad de Reverter hacia Companys, el hombre
que lo había extraído de la nada para proyectarlo a la cima del poder, ocurrirá
a raíz de su detención por los anarquistas. Ese incidente, otro de los enigmas
tovavía no esclarecidos de la historia que nos ocupa, es abordado así por el
catedrático barcelonés: “Es posible que, justo el mismo día que fue arrestado,
también lo denunciara el director general de Seguridad del Gobierno Largo Caballero,
por haber parado a unos policias estatales que llevaban lingotes de oro y
platino a Francia y haberles reclamado un porcentaje; tal vez esa acusación fue
únicamente una mentira para tapar las implicaciones personales de Companys o el
rol de Casanovas”.
En cualquier caso, ya la paternidad de ese robo correspondiera a
Reverter o sus actividades delictivas las realizara a instancias de algún
superior, el de Cornellà no dudará en chantajear a Companys al verse preso. De
tal modo que le hará llegar su propósito de revelar “aspectos inconvenientes”
del president de la Generalitat en caso de no ser liberado
inmediatamente. Cursado y recibido el mensaje, a Reverter se le ofrocen en el
acto garantías de que se procederá a su excarcelación para luego
facilitarle una posteriór salida hacia Francia. Confortado por el compromiso,
el recluso opta por callar de momento; no imagina que a no tardar lo hará para
siempre.
Los deudos de Badía, ahora coaligados con Casanovas, no
permanecerán indiferentes a esos acontecimientos. Pero dejemos de nuevo que sea
el profesor Ucelay quien hable: “Mientras tanto, en medios nacionalistas se
había hablado, muy irresponsablemente, de tomar el control de la situación
mediante la liquidación del president y la toma del poder en
la capital catalana (...) Algunos –por ejemplo, Esteve Albert, un exaltado
nacionalista de acción de Mataró– ya habían hecho planes para un atentado.
Circuló la historia de que un comando de Estat Català que pretendía secuestrar
alpresident fue detenido por los anarquistas”.
En cualquier caso, lo cierto es que, tras este último episodio,
el conseller Casanovas será detenido junto al nuevo secretario
general de Estat Català, Torres Picart. En el transcurso del duro
interrogatorio que llegará a continuación, Picart “se hunde”. A partir de su
confesión, la suerte de los dos casanovas, el del govern y el alcahuete
de Cornellà, estárá definitivamente echada.
Así, el cadáver de Reverter será descubierto en una cuneta de la
carretera que une Manresa y Calaf, aunque, al parecer, el tiro en la nuca se lo
habrían disparado “agentes de confianza” de la CGOP, inmediatamente después de
salir de la celda que ocupaba en el castillo de Montjuic. A ese respecto,
apostilla prudentemente el autor de la investigación histórica: “Parece ser que
Companys obligó algovern Tarradellas –éste, venido urgentemente
desde Valencia, la noche del 24 al 25– a votar la aprobación de su muerte, lo
cual aceptaron todos menos Comorera”.
Por su parte, Casanovas, un hombre también de vida dispersa
(estaba “estrechamente vinculado” a la vedet del Paralelo Margarita Carvajal),
logrará salvar la vida in extremis. Tras una rocambolesca huida que
por sí sola daría material para otro artículo, finalmente logrará pasar a
Francia para no retornar jamás a Cataluña. En cuanto al resto del cuadro de
actores, todos se perderán más tarde en el olvido. Todos, incluido el president Companys,
ya que su trágica muerte en el mismo castillo de Montjuic daría lugar al gran
tabú que aún hoy impide que se difunda el lado oscuro del nefasto capítulo que
protagoniza en la historia contemporánea de Cataluña.
! jo con el martir!
Un cordial saludo
viernes, 26 de junio de 2015
fieles a sí mismos
Como lo he pensado no pocas veces, traigo este @ de Juan L-C:
Parece que no podemos fijar el punto del Problema:
Los francotiradores de Beltway eran musulmanes
El tirador de Fort Hood era un musulmán
Los atacantes del U-S.S. Cole eran musulmanes
Los atacantes de los trenes de Madrid eran musulmanes
Los atacantes del Nightclub de Bali eran musulmanes
Los atacantes del metro de Londres eran musulmanes
Los atacantes del Teatro de Moscú eran musulmanes
Los atacantes de la maratón de Boston eran musulmanes
Los atacantes del vuelo de Pan-Am eran musulmanes
Los secuestradores del Air France Entebbe eran musulmanes
La toma de la embajada de Irán, fue por musulmanes
Los atacantes de la Embajada de EE.UU. en Beirut eran musulmanes
El ataque a la Embajada de EE.UU. en Jamahiriya fue hecho por los musulmanes
Los atacantes suicidas en Buenos Aires eran musulmanes
Los atacantes en las olímpiadas de Munich eran musulmanes
Los atacantes a la Embajada de EE.UU.en Kenia eran musulmanes
Los aracantes de las Khobar Towers saudíes eran musulmanes
Los atacantes de las barracas de los Marines en Beirut eran musulmanes
Los atacantes de los escolares rusos en Besian eran musulmanes
Los atacantes del World Trade Center fueron musulmanes
Los atacantes de Mumbai en la India eran musulmanes
Los secuestradores de barco Achille Lauro Cruise eran musulmanes
Los secuestradores de avión 11 de septiembre 2001 fueron musulmanes
Piénsalo:
Budistas que viven con hindúes = No Problem
Hindúes que viven con cristianos = No Problem
Hindúes que viven con Judios = No Problem
Los cristianos que viven con sintoístas = No Problem
Sintoístas que viven con confucianos = No Problem
Confucianos que viven con bahá'ís = No Problem
Bahá'ís que viven con Judios = No Problem
Judios que viven con ateos = No Problem
Los ateos que viven con los budistas = No Problem
Budistas que viven con sijs = No Problem
Sijs que viven con hindúes = No Problem
Hindúes que viven con bahá'ís = No Problem
Bahá'ís que viven con cristianos = No Problem
Los cristianos que viven con Judios = No Problem
Judios que viven con los budistas = No Problem
Budistas que viven con sintoístas = No Problem
Sintoístas que viven con ateos = No Problem
Los ateos que viven con confucianos = No Problem
Confusians viven con hindúes = No Problem
Los musulmanes que viven con hindúes = Problema
Los musulmanes que viven con los budistas = Problema
Los musulmanes que viven con los cristianos = Problema
Los musulmanes que viven con Judios = Problema
Los musulmanes que viven con sijs = Problema
Los musulmanes que viven con los bahá'ís = Problema
Los musulmanes que viven con sintoístas = Problema
Los musulmanes que viven con ateos = Problema
MUSULMANES QUE VIVEN CON MUSULMANES = GRAN PROBLEMA
********** ESTO NOS LLEVA A QUE ***********
Los musulmanes
No están contentos en Gaza
El tirador de Fort Hood era un musulmán
Los atacantes del U-S.S. Cole eran musulmanes
Los atacantes de los trenes de Madrid eran musulmanes
Los atacantes del Nightclub de Bali eran musulmanes
Los atacantes del metro de Londres eran musulmanes
Los atacantes del Teatro de Moscú eran musulmanes
Los atacantes de la maratón de Boston eran musulmanes
Los atacantes del vuelo de Pan-Am eran musulmanes
Los secuestradores del Air France Entebbe eran musulmanes
La toma de la embajada de Irán, fue por musulmanes
Los atacantes de la Embajada de EE.UU. en Beirut eran musulmanes
El ataque a la Embajada de EE.UU. en Jamahiriya fue hecho por los musulmanes
Los atacantes suicidas en Buenos Aires eran musulmanes
Los atacantes en las olímpiadas de Munich eran musulmanes
Los atacantes a la Embajada de EE.UU.en Kenia eran musulmanes
Los aracantes de las Khobar Towers saudíes eran musulmanes
Los atacantes de las barracas de los Marines en Beirut eran musulmanes
Los atacantes de los escolares rusos en Besian eran musulmanes
Los atacantes del World Trade Center fueron musulmanes
Los atacantes de Mumbai en la India eran musulmanes
Los secuestradores de barco Achille Lauro Cruise eran musulmanes
Los secuestradores de avión 11 de septiembre 2001 fueron musulmanes
Piénsalo:
Budistas que viven con hindúes = No Problem
Hindúes que viven con cristianos = No Problem
Hindúes que viven con Judios = No Problem
Los cristianos que viven con sintoístas = No Problem
Sintoístas que viven con confucianos = No Problem
Confucianos que viven con bahá'ís = No Problem
Bahá'ís que viven con Judios = No Problem
Judios que viven con ateos = No Problem
Los ateos que viven con los budistas = No Problem
Budistas que viven con sijs = No Problem
Sijs que viven con hindúes = No Problem
Hindúes que viven con bahá'ís = No Problem
Bahá'ís que viven con cristianos = No Problem
Los cristianos que viven con Judios = No Problem
Judios que viven con los budistas = No Problem
Budistas que viven con sintoístas = No Problem
Sintoístas que viven con ateos = No Problem
Los ateos que viven con confucianos = No Problem
Confusians viven con hindúes = No Problem
Los musulmanes que viven con hindúes = Problema
Los musulmanes que viven con los budistas = Problema
Los musulmanes que viven con los cristianos = Problema
Los musulmanes que viven con Judios = Problema
Los musulmanes que viven con sijs = Problema
Los musulmanes que viven con los bahá'ís = Problema
Los musulmanes que viven con sintoístas = Problema
Los musulmanes que viven con ateos = Problema
MUSULMANES QUE VIVEN CON MUSULMANES = GRAN PROBLEMA
********** ESTO NOS LLEVA A QUE ***********
Los musulmanes
No están contentos en Gaza
No están contentos en Palestina
No están contentos en Egipto
No están contentos en Libia
No están contentos en Marruecos
No están contentos en Irán
No están contentos en Irak
No están contentos en Yemen
No están contentos en Afganistán
No están contentos en Pakistán
No están contentos en Siria
No están contentos en el Líbano
No están contentos en Nigeria
No son felices en Kenia
No están contentos en Sudán
******** Así que, ¿dónde están contentos? **********
Son felices en Australia
Son felices en Inglaterra
Son felices en Bélgica
Son felices en Francia
Son felices en Italia
Son felices en Alemania
Son felices en Suecia
Son felices en los EE.UU. y Canadá
Son felices en Noruega y la India
Son felices en casi todos los países, que NO son islámicos!
No están contentos en Egipto
No están contentos en Libia
No están contentos en Marruecos
No están contentos en Irán
No están contentos en Irak
No están contentos en Yemen
No están contentos en Afganistán
No están contentos en Pakistán
No están contentos en Siria
No están contentos en el Líbano
No están contentos en Nigeria
No son felices en Kenia
No están contentos en Sudán
******** Así que, ¿dónde están contentos? **********
Son felices en Australia
Son felices en Inglaterra
Son felices en Bélgica
Son felices en Francia
Son felices en Italia
Son felices en Alemania
Son felices en Suecia
Son felices en los EE.UU. y Canadá
Son felices en Noruega y la India
Son felices en casi todos los países, que NO son islámicos!
Y ¿a quién culpan?
No al Islam ... no a sus lideres ...
No a sí mismos,
culpan a los países en los cuales son felices!!
Y quieren cambiar los países en los cuales están felices
Y quieren cambiar los países en los cuales están felices
para que sean como los países de los cuales emigraron y donde estaban descontentos!!
********¿Y cuáles son sus principales organizaciones? **********
Yihad Islámica: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
ISIS: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Al-Qaeda: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Talibán: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Hamas: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Hezbollah: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Boko Haram: UNA ORGANIZACIÓN terrorismo islámico
Al-Nusra: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Abu Sayyaf: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Al-Badr: UNA ORGANIZACIÓN terrorismo islámico
Hermanos Musulmanes: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Lashkar-e-Taiba: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Frente de Liberación de Palestina: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Ansaru: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Jemaah Islamiyah: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Abdullah Azzam Brigadas: una organización terrorista islámica
Nassr Al Din Al Khazzam Brigadas: UNA ORGANIZACIÓN terrorismo islámica
ENTRE MUCHAS MÁS!
Y simplemente no podemos entender quién está causando los problemas
********¿Y cuáles son sus principales organizaciones? **********
Yihad Islámica: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
ISIS: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Al-Qaeda: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Talibán: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Hamas: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Hezbollah: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Boko Haram: UNA ORGANIZACIÓN terrorismo islámico
Al-Nusra: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Abu Sayyaf: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Al-Badr: UNA ORGANIZACIÓN terrorismo islámico
Hermanos Musulmanes: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Lashkar-e-Taiba: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Frente de Liberación de Palestina: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Ansaru: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Jemaah Islamiyah: UNA ORGANIZACIÓN de terrorismo islámico
Abdullah Azzam Brigadas: una organización terrorista islámica
Nassr Al Din Al Khazzam Brigadas: UNA ORGANIZACIÓN terrorismo islámica
ENTRE MUCHAS MÁS!
Y simplemente no podemos entender quién está causando los problemas
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