domingo, 24 de noviembre de 2019

En los márgenes dela Literatura


10  clases ,de 18 a 20 los miércoles



Literatura enceldada
Tener algo que decir, querer decirlo, y saber decirlo artísticamente; supongo que esto último es lo que se pretendía aquí. Pero ¿qué es querer decir algo?
La actual versatilidad o complejidad de nuestro mundo y sus múltiples entornos y contextos permite muchas formas de presencia o actuación, desde un total aislamiento casi imposible de poder realizar, a una participación activa, visualizada y pública, con proyección o alcance distinto, pero con la misma intención expositiva de difusión.

El requisito de transmisión, exposición, publicidad, difusión, en suma, publicación de la obra literaria parece ser un elemento ineludible del concepto Literatura y en consecuencia el aislamiento del escritor no podrá ser más que una pose o un lapso de descanso o inspiración. Nabokov decía que el escritor necesita mezclarse con la multitud, mantener un estrecho contacto con los semejantes. Aunque él no hable de en qué fase de la producción literaria se ha de producir la inmersión, parece que ha de ser en alguna en la inspiración y probablemente en la postproducción.
Pero la transmisión o publicidad de la creación literaria puede requerir hoy cierto replanteamiento en base a la existencia de soportes distintos al libro editado o electrónico y que no tienen coste económico ninguno para su autor, y cuya difusión puede ser incluso superior al libro de papel o electrónico.
 Creo que sería equivocarnos pensar que el autor de un blog porque eso es a lo que queremos referirnos, pretenda la misma difusión que el autor del libro publicado, éste se proyecta para que se venda o al menos difunda su obra. El dueño del blog aun siendo visible públicamente puede no tener ninguna intención en difundir nada, y ser el blog el soporte personal para ordenar hechos o ideas. Claro que tiene algo que decir, quiere decirlo y lo dice y tal vez con cierto atractivo estético o artístico, es decir, literario; pero posiblemente no tiene ningún interés en comunicar nada a nadie más allá de a él mismo.



 El lector creativo

El arquitecto y el contratista diseñan y construyen la casa, pero ¿quién la disfruta?
 La creatividad del lector no es solo la crítica literaria, ni la del lector interactivo con el texto, y tal vez con su autor. Existe la creatividad lectora del bibliógrafo, no bibliófilo, el que a base de buscar en  obras un denominador común las agrupa de forma que solo él pero ninguna biblioteca puede dar razón de ese sustantivo colectivo que conforma una colección sistematizada y temàtica de libros , y cuyos  escritores llegan a desconocer esa hermandad literaria a la que el coleccionista les ha sometido y en la que les ha puesto.
 La creatividad no solo estriba en la búsqueda, el hallazgo y la adquisición de las obras que sería lo de tener algo que decir y querer decirlo; la labor bibliògrafa exige su lectura , que en muchas ocasiones servirá para hacer el juicio necesario de pertenencia o no a la colección.
Hasta aquí esa labor del bibliógrafo/coleccionista no parece alcanzar el  rango de creatividad literaria , le falta  proyección, publicidad o difusión. Pero los hechos pueden dárselo: El reconocimiento público y galardón solo posible tras décadas de dedicación, o la producción de una obra escrita de catalogación de la colección y que rebasando el mero catalogo, dé cuenta del múltiple anecdotario de  adquisición  de las obras, cuyo proceso en muchísimos casos será más gratificante que la inmersión o  lectura misma de la obra.
Al final te das cuenta que la literatura no solo son sus contenidos más o menos apetecibles de leer, son objetos deseables de poseer,los libros, con una historia que rebasa su inicial texto,  y que agrupados con algún criterio, crean un conjunto con entidad propia y única .
El genuino literato/autor muchas veces sale poco de su torre de marfil o del mar de sus con frecuencia limitados temas, pero ¿en cuantos océanos y torres de marfil penetra el lector empedernido?.

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